
Wilfran Barrios
Bailarín, coreógrafo, investigador, pedagogo y director de la Corporación Cultural Atabaques, proyecto que inició en Cartagena en 2003 y que desarrolla una investigación permanente alrededor de las manifestaciones afrocolombianas, articulando danza, música, memoria, territorio y contemporaneidad.
Es Licenciado en Educación Básica en Danza por la Universidad de Antioquia y cuenta con formación de posgrado en Estudios Teóricos de la Danza en la Universidad de las Artes ISA, Cuba. También ha desarrollado una amplia trayectoria como maestro y coordinador pedagógico en instituciones y universidades de Colombia y otros contextos internacionales.
Su práctica artística se caracteriza por una búsqueda constante de las raíces afrocolombianas, particularmente de las expresiones y tradiciones de los litorales colombianos, que son llevadas a procesos de investigación y creación desde lenguajes contemporáneos. Su repertorio incluye obras como Canto a la Libertad, Homilía, Cuando Alguien Muere, Exilio, De Piel a Piel, El Día es Hoy, Revuelo y Santiguao. Su trabajo ha circulado en escenarios y festivales nacionales e internacionales, y Atabaques ha desarrollado proyectos que vinculan creación artística, formación, patrimonio y trabajo comunitario.

"Reconocimiento del cuerpo como territorio sensible y archivo de experiencias"

“Vivencias, cuerpo y territorio”
El taller propone una investigación del cuerpo desde una perspectiva sensorial, autobiográfica y territorial, partiendo de la idea de que el cuerpo puede ser entendido como un “mapa vivo de historias, emociones y experiencias”.


La experiencia busca reconocer aquello que cada participante porta en su cuerpo y ponerlo en relación con el territorio que habita, sus ambientes, sus cotidianidades y las experiencias que lo atraviesan.

Uno de los planteamientos centrales es que el territorio no es solamente un espacio físico, sino un lugar de experiencia y construcción de sentido. Por ello, el taller investiga la relación entre movimiento, memoria y entorno, utilizando la danza como una herramienta para pensar, sentir y dinamizar los espacios que habitamos. La práctica invita a observar cómo nuestras experiencias y relaciones con un lugar pueden convertirse en materia prima para la creación.






